Ángel Mondejar

Amador

Paco de Madrid

Paco de Valencia

Emilio Borrego

Juan Francisco de la      Roda

José Antonio García Higuera y     su método Van Riper

Formacion vocal y     auditiva

Porque se inicia un   tartamudeo

Cuando existe un deseo

 

Francisco A. Martí

Valencia, 22 de marzo de 2005

          Primero de todo tengo 48 años me llamo Paco, soy tartamudo desde los seis años aproximadamente, pronunciaba la "z" en vez de la "s". Entonces en el colegio me pasaban a la clase de mis hermanos  mayores, allí el maestro me obligaba a pronunciar bien la "s" con mi respectiva vergüenza delante de chicos mayores, y ahí creo que fue donde se engendró mi tartamudez, antes no recuerdo tartamudear.

          Hasta los 20 años aproximadamente mi tartamudez no me hizo cambiar el rumbo de mi vida, pero tuve que dejar el colegio, debido a los muchos traumas y sinsabores que me creaba el colegio, como a la mayoría de nosotros los tartamudos. También por esa época conocí a mi actual mujer, y todo cambio, pues y a partir de este momento la tartamudez pasó a segundo plano, pues otras obligaciones de mayor importancia debían de ser atendidas. Mis disfluencias las llevé con honra pero sin orgullo, pero eso sí, nunca dejé de hacer cosas por culpa de la tartamudez, y me he manifestado cuando lo he considerado conveniente sin importar el foro.

          Hace unos 15 meses conocí la existencia de la Fundación Española de la Tartamudez , participando en su foro activamente, así como en los grupos de auto ayuda, y pronto observé la mucha tristeza ambiental debido básicamente a la tartamudez y pensé enseguida en informarme un poco sobre ella y combatirla. Primero por mi y luego por los demás, y así conocí a Emilio Borrego en una reunión que asistí en Murcia junto con otros compañeros nuestros, y me impactó este compañero cuando dijo que él había sido tartamudo. Desde aquel momento me interesó “el cómo lo consiguió”, y pronto entablé diálogo con él explicándome la terapia que consiguió que dejara atrás sus disfluencias, y pronto me dispuse mano a la obra con su insustituible ayuda, a sabiendas que mucha gente estaba totalmente en contra de esta terapia.

         Una vez tomada la decisión la inicié en el mes de agosto del 2004, y básicamente se trataba de estar unos 6 días en silencio, hacer una lectura lenta todos los días y aprender a respirar bien.

         El primer día de silencio lo pasé muy nervioso pues tenía ganas de hablar, pero había de guardar silencio; tras el tiempo de silencio correspondiente empecé hablar pero lo hice de manera muy lenta e intentando respirar bien, es decir, cuando hablaba tenia que soltar el aire, (soltar las palabras junto con el aire), así entré en un estanco y pedí un paquete de Ducados sin tartamudear, y noté un subidón de moral enorme y ahí fue cuando me di cuenta que podía hablar sin tartamudear. Los siguientes siete meses continué haciendo mis ejercicios (leer lentamente haciéndola coincidir con una respiración profunda), incluso hoy de vez en cuando leo un poco. La primera recaída la tuve a los 15 días aproximadamente en casa de una tía mía, por desear la perfección me bloqueé pero fue un minuto ó dos, cogí fuerzas a partir de ahí pues las recaídas las esperaba. La siguiente fue al mes más ó menos pero estaba avisado y no pasó nada. Las primeras veces que asistí al dentista, tuve algún bloqueo que otro (los dentistas les tengo fobia),  y hacia los cinco meses tuve otra que me duró dos días, pero esta fue muy mala, tanto es así que estuve a punto de dejar la terapia pero menos mal que no lo hice, aprendí mucho de esta última recaída.

         Hasta ahora llevo nueve meses de terapia y sigo hablando sin tartamudear, alguna repetición de silaba, alguna duda al hablar, etc. pero por lo demás bien. Tampoco persigo una fluidez al 100%, sólo una manera de hablar fluida, o normal, sin bloqueos. Desde luego que me está costando mucho pero creo que lo estoy consiguiendo, aunque nunca bajo la guardia. Mi nueva pauta del habla y de respiración se esta automatizando o por decirlo de otra manera, se está haciendo mía, conforme voy cogiendo velocidad en el habla me siento más cómodo pero sin bajar la guardia, y paulatinamente voy afianzándome en mi habla.

         La terapia de que hablo se llama “ INTENTA VENCER LA TARTAMUDEZ ” del Padre D. Jesús Ordóñez Ancín , y como he dicho antes, se trata básicamente de hablar lento, saber respirar, vocalizar, estirar un poco las sílabas, etc, De momento me funciona estupendamente. Una vez que salí del silencio (que es el inicio de la terapia) empecé haciendo coincidir la expiración (echar aire) con el acto de hablar despacio, no produciéndose bloqueos, salvo en las recaídas como he dicho anteriormente, que cada vez son mas distantes en el tiempo.

 

Fdo.: Francisco A. Martí de Valencia