¿Qué es la tartamudez?

Ana María Matute

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¿Qué es la tartamudez?

          Estamos ante un problema de difícil concreción, de hecho cada terapeuta tiene su propia definición de la tartamudez y se cuentan por miles. Nosotros hemos escogido una entre tantas: “Alteración del habla caracterizada por la emisión de sonidos de manera indecisa y espasmódica; ciertas sílabas se repiten mientras otras no pueden ser pronunciadas”.

Etiología de la tartamudez

           ­A mi juicio las c ausas relacionales y afectivas , están en la base del inicio de la mayoría de los casos de individuos con tartamudez, consecuencia de un conflicto emocional básicamente, sin descartar que se posea asociada una ansiedad neurótica. La represión en el seno de la familia del niño muchas veces con aptitudes severas y poco respetuosas con sus deseos, crean en el progenitor todo un conjunto de inhibiciones, agresividad contenida, inseguridad, apego ansioso, dificultades de independencia, etc., creando el caldo de cultivo causante o agudizante de la tartamudez. Es más que frecuente observar (salvo en los casos muy severos) como en la mayoría de los casos, la tartamudez aparece solo en la relación con determinadas personas y/o ambientes y no en otros. El desarrollo sano de un niño comprende una fase de balbuceo o repetición de ciertas sílabas mientras habla; esta etapa puede prolongarse e iniciarse la tartamudez en un ambiente predispuesto o cuando los padres adoptan una actitud demasiado rígida y exigente con sus hijos. Wendell Johnson, citado por Nieto Herrera, partió del hecho comprobado de que, en determinadas culturas indias de EE.UU., no existe la tartamudez; llegó así a la conclusión de que este trastorno depende de "cierto grado de exigencias impuestas por la sociedad que juzga la corrección o imperfección del habla"; investigó el ambiente familiar de los niños tartamudos y clasificó a los padres según la actitud que asumen al juzgar la calidad del habla de sus hijos. Observó que si "cuando empieza a hablar el niño se le corrige demasiado, se le expone a la formación de un sentimiento de duda e inseguridad en su habilidad lingüística puede empezar a tartamudear". Así mismo según mis observaciones - y sin querer con ello tener la última palabra ni sustituirlo por un estudio de campo necesario sin duda de carácter científico-, la tartamudez la encontramos con mayor incidencia en capas sociales deprimidas, tal vez en ellas se halla un entorno económico, social, cultural, etc., que invitan a comportamientos no deseados que no favorecen en nada el crecimiento psicológico y de madurez del niño.

¿Con qué se puede comparar la tartamudez?

              La tartamudez puede ser comparada a un iceberg; sólo parte del problema es visible. Debajo de la superficie se encuentra una amplia variedad de fenómenos conductuales – miedo, ansiedad, vergüenza, desesperación, etc. Joseph Sheehan (1918-1983) dijo lo siguiente:

             Tu tartamudez es como un iceberg. La parte encima de la superficie, lo que la gente ve y oye, es realmente la parte más pequeña. Con mucho la más grande es la parte de abajo, la vergüenza, el miedo, la culpabilidad, todos estos y otros sentimientos que afloran cuando intentamos hablar una simple sentencia y no podemos.

 ¿Por qué la tartamudez es vista como anormal?

             Los tartamudos han aprendido a hacer cosas para ocultar su desorden. Desafortunadamente, intentar ocultar la tartamudez solo la hace empeorar.

¿Qué ejemplos de conductas pueden asociarse a la tartamudez?

            Un alumno que sufra de tartamudez, en la mayoría de los casos no se atreverá a responder la pregunta que le haga el profesor, aún en el supuesto que sepa la respuesta. En su lugar, le responderá un “no sé” para salir del paso y atenuar el estrés, la fatiga y la vergüenza que le produce la posibilidad de un bloqueo importante en público.

            Una madre a las once de la mañana le dice a su hijo que tartamudea, que a las 14 horas debe de recoger un pollo asado que ha encargado a su nombre. Desde ese momento el hijo entra en una neurosis obsesiva atroz, de tal modo que durante esas horas hasta la recogida del encargo, el hijo es un auténtico manojo de nervios, fumando compulsivamente y temiendo la llegada del fatídico momento de recoger el encargo con espera incluida. Llegada la hora se quiere morir, pues no puede decir palabra por el terror que le produce tartamudear en público, con la mirada estupefacta del dependiente y los clientes que aguardan tras él para recoger sus respectivos encargos. Cuando por fin consigue su objetivo, se siente infravalorado, denostado, y un imbécil, pero tranquilo al fin.

            Las personas que tartamudean tienden a sustituir palabras que ellos creen que van a tartamudear, por otras que les resultan más amables, con la intención de ocultar su problema. Lo que se consigue es empeorar las cosas, pues reduce vocabulario, y refuerza las disfluencias entre otras consecuencias.

            A menudo las personas que tartamudean tienden a evitar el contacto visual con quien se interrelaciona, debido entre otras cosas a que no desean ver la reacción del interlocutor a su tartamudeo.

           Las personas que tartamudean tienen tendencia a hablar muy rápido, haber “pensamos” si tengo la suerte de no bloquearme en esta ocasión, y no se entera mi interlocutor de mi tartamudeo.

           El teléfono para nosotros es una verdadera obsesión en la mayoría de los casos intentando evitar su uso, mucho más en presencia de otras personas. De hecho se puede caminar largas distancias para solicitar información en una librería, zapatería, administración pública, etc., cuando la solución más sencilla y teóricamente más fácil y rápida sería una llamada telefónica.

           Es habitual en muchos de nosotros que entremos en un restaurante, y no seamos capaces de pedir el plato que nos apetece, y lo sustituyamos por otro que nos resulta más fácil su pronunciación, con la intención de ocultar nuestra tartamudez y salir del paso “airoso”.

           Decir el nombre y apellidos de los que tartamudeamos, de nuestros progenitores, etc., es objeto de verdadero terror y sudores fríos que irán en aumento conforme sea mayor la espera. Me acuerdo de un caso de una persona que tartamudeaba y se presentó a unas oposiciones. Su apellido era Zamora y era el último de la lista para entrar en el aula donde se realizaba el examen. Al preguntarle nombre y apellidos, el pobre entró en un bloqueo paralizante que no supo salir de él.

           Habitualmente nos conformamos con una carrera profesional o trabajo de menos estatus del que nos correspondería por capacidad y preparación académica, debido por un lado a nuestro frecuente complejo de inferioridad y baja autoestima, y por el otro el trabajo deseado puede requerir más interrelación personal, y ello nos hace sentirnos incapacitados para realizarlo.

¿Qué importancia tiene la autoestima en la tartamudez?

           Tiene una importancia de primer orden, de hecho la mayoría de nosotros tenemos un déficit de autoestima que nos imposibilita para ser nosotros mismos. Está relacionada la autoestima con el auto imagen o el auto concepto, que no es otra cosa que los conocimientos y sentimientos que el individuo tiene sobre sí mismo, y desgraciadamente no andamos muy sobrados las personas que tartamudeamos. Aunque no somos los únicos seres que adolecen de este mal, ello no nos puede llevar a mal de muchos consuelos de tontos.

¿La tartamudez se supera?

           En el caso que aparezcan las primeras difluencias en niños, es básico aconsejar a sus padres por los profesionales de la asociación de la conducta que deben de tener con su hijo que ha empezado a tartamudear. En estos casos el problema se resuelve con relativa facilidad. Pero en los casos que el problema persista, con el trabajo de un profesional competente y un entorno adecuado del niño, la superación de este problema en sus inicios puede llegar a más del 80%. Cuanto más nos alejemos de la infancia más difícil es superar la tartamudez, pero nunca imposible, pues cada edad tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y el adulto tiene – o debe tener- mayor fuerza de voluntad y perseverancia pues sabe como nadie la importancia de disfrutar de una lengua expedita.

Para terminar, parámetros de la tartamudez y la fluidez

TARTAMUDEZ:

Respiración irregular.
Uso de muletillas y coletillas.
Sentimientos, emociones y percepciones negativas.
Temor ante determinadas situaciones.
Tendencia a quedar en segundo plano.
Sustitución de palabras.
Introvertido.
Tendencia a evitar mirar a los ojos.
Tendencia a permanecer rígido.
Hablar en voz baja.
Resistencia al cambio.

Fluidez:

Respiración: sincronizada con el habla.
Velocidad: adecuada.

Ritmo: apropiado, espontáneo y natural

Continuidad: emisión mantenida en el lenguaje

Facilidad: sin esfuerzo muscular o mental
Emociones, percepciones y sentimientos positivos.

Extrovertido

Etc.

P.D. Aprox.

Este último apartado corresponde en parte al libro: TERAPIA DE LA TARTAMUDEZ y Una disfluencia de Cuerpo y Alma

Trabajo realizado por el presidente de la asociación Ángel Mondéjar Marín